CARTA DE PRESENTACIÓN
Me llamo Ludmila Acuña, tengo 20 años y desde muy chica me enamoré de lo social, muchísimo antes de entender que la realidad podía ser estudiada. Siento que siempre estuve muy conectada a ello.
Crecí en el barrio de Recoleta, un barrio que para mucha gente es una postal, como si fuese una pintura estática, pero para mi es más que eso, afuera las calles se convierten en una marea constante de gente que nunca parece detenerse. Me gusta esa sensación de siempre estar rodeada de personas, de observarlas y ver cómo cada uno es diferente al otro. Gracias a mis papás y amigas que me enseñaron que nada vale más que ese vínculo con el otro, ellos son mi verdadero soporte y son el lugar donde entendí que hay una historia que merece ser escuchada.
Hoy por hoy mi vida se basa en dos mundos que no puedo separar, quizás hasta podrían ir muy bien de la mano. Por un lado la carrera de comunicación, que me conecta a este lugar más moderno y enérgico, lo compararía con la adrenalina de ver a River en el monumental. Pero a veces tengo ese sentimiento de que me quedo estancada en la teoría. Ahí es donde entra mi lado más humano: mi trabajo como acompañante terapéutica y mi vocación por la terapia ocupacional, siento que acá verdaderamente cobra sentido lo teórico. Sin embargo no los veo como casillas diferentes, se conectan en un punto: podría usar esas herramientas que la comunicación me ofrece, para ayudar a las personas que me rodean a descifrar su entorno. La facultad me explica como es que este mundo funciona y yo seria como el puente que conecta todo.
Con respecto a este taller, me encuentro en una contradicción. Me interesa muchísimo leer y escribir, me encanta nutrirme de nuevos conocimientos, pero siento que no soy muy buena con las palabras. Tengo un montón de cosas para decir, pero a veces no encuentro la manera de que suene como quiero y termino optando por el silencio.
Llego al taller con un poco de nervios y curiosidad. Mis expectativas son esas: poder expresarme mejor y encontrar esa conexión entre lo que siento y lo que escribo. Realmente espero que al terminar el cuatrimestre, pueda ordenar un poco todo ese ruido que tengo en mi mente y poder transformarlo para que las demás personas me puedan leer y comprender.
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